Tu nombre, un usuario (@algo), un color, tu foto de perfil si te la pones, y lo que tú escribas de cómo juegas. Los duelos que haces y sus fotos. Nada más. No pedimos email, ni teléfono, ni contraseña, y no leemos tu agenda: cuando mandas un reto por WhatsApp, el contacto lo eliges dentro de WhatsApp, no aquí.
Cada duelo lleva escrito quién puede verlo, y esa lista la aplica el servidor — no la pantalla. Lo privado es privado de verdad: la base de datos se niega a entregarlo, no es que la app lo esconda. Tu red y tus grupos no son públicos: quien te encuentre por tu usuario ve tu nombre y cómo juegas, y ya.
Es opcional. Si te la pones, la ve quien te vea a ti — y desde que existe La Plaza, eso incluye a desconocidos cuando publicas algo en público. Se quita cuando quieras, y al borrar la cuenta se borra el fichero.
La foto de un duelo cumplido solo se llega a ver teniendo su enlace, y ese enlace vive dentro del duelo — o sea, la ve quien puede ver el duelo. Nadie puede tocar ni borrar la foto de otro. Lo que sí puede pasar, y es justo decirlo: si alguien reenvía ese enlace a propósito, otra persona con cuenta podría abrirlo. Contra eso no hay ajuste que valga — quien quiera filtrar una foto le hace una captura igual.
Nunca pasa por aquí. Duelow apunta quién ganó y quién debe; pagar es cosa vuestra, por donde siempre. Tampoco calcula cuotas ni pone precio a nada.
En servidores de Google Cloud en la Unión Europea (Bélgica). No se vende ni se cede a nadie, y no hay publicidad ni rastreadores de terceros.
Cuando quieras, desde dentro de la app (Privacidad y cuenta → Borrar mi cuenta). Se borra tu nombre, tu usuario, tus datos y tu red. Lo que no se borra es el hecho de que jugaste un duelo con alguien: ese registro también es de la otra persona — es su acta, y puede haber dinero pendiente —, así que se queda sin tu nombre en vez de desaparecer.
Cualquier duelo que no sea tuyo se puede denunciar desde su propia tarjeta (el botón «Denunciar», detrás de los tres puntos), y a cualquier persona se la puede bloquear desde su ficha —o, a quien lo lanzó, desde esa misma tarjeta—: no verás nada suyo y no podrá escribirte, retarte ni tocar lo tuyo. Se deshace desde «Privacidad y cuenta», en la lista de personas bloqueadas. Quien vea algo fuera de lugar puede además escribir a ignaciosatrustegui@gmail.com.
Hay dinero de por medio entre amigos. Al entrar se confirma tener 18 años.
Duelow es un proyecto personal, no una empresa. Para cualquier cosa — incluida una queja o una solicitud sobre tus datos— se escribe a ignaciosatrustegui@gmail.com.
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